domingo, 13 de enero de 2019

Romance en el tren. Capítulos IV. En el andén.

En el tren…


Capítulo cuatro.

En el andén.

Fuego en las venas…

Con los ojos clavados en ese punto que se la aleja. La figura del hombre que hoy conocí y traté en persona se va desapareciendo en el horizonte. Solo me queda observar la nube de vapor en la lejanía hasta que se fundan con las nubes del rojizo atardecer.
Una multitud de sentimientos encontrados  convergen en mi pecho.
¿Por qué me siento así? Me pregunto.
Debí pensarlo mejor antes de asomarme a ese mundo de ese agradable caballero.  Algunas amigas me habían recomendado cuando le conté mis deseo de conocerlo que ni se me ocurriera acercarme a él.
 ¿Es que no había leído y escuchado lo que dicen de ese hombre?
Sin embargo, soy como como toda mujer, rebelde, que mientras más le digan que no haga algo más uno lo hace.
Me confieso a mí misma que al asomarme a ese mundo, sentía que más quería adentrarme a él, que, mientras más hablaba, más quería seguir hablando con el…
No era tan malo como lo pintaban los demás, tal vez simplemente era diferente a la mayoría de los hombres con que yo había tratado.
Al principio reconozco que me cayó mal, pero luego me empezó agradar algo, quizás demasiado…
Reí a mis adentros.
 No sé porque hice que me siguiera,  o tal vez, si lo sé…
Quede prendada de su forma de hablar y pensar y de esos ojos color ámbar que parecían oscurecerse y aclararse en cada emoción que sacaba a flote cuando estaba hablando conmigo.
Espero que no se haya dado cuenta de mi nerviosismo o deseos de conversar con él. Uno como mujer jamás debe demostrarle a un hombre  a la primera nuestro interés…
¿Porque permití que me abrazara por tanto rato?
Confieso que me sentí protegida, me sentí apreciada, amada de forma muy tierna y cariñosa sin ningún rastro de malicia de su parte.
Qué pensaría mi madre al saber esto…
Parezco una adolecente, ja ja ja ja ja me vuelvo a reír en silencio.
Sin darme cuenta estaba caminando en medio del terminal del tren dirigiéndome a la salida.
El terminal que me vio partir hacia algún tiempo, no había cambiado en nada, sus mismas sillas de espera con su color rojo escarlata, sus grandes escaleras, sus esculturas imponentes en las entradas y salidas, los mismos llamados de partida y llegada por los megáfonos, las colas interminables para poder hablar por teléfono…
Pareciera que se hubiese parado el tiempo desde el día que tuve que partir…
Sigo caminado por el terminal y al llegar a la salida me encuentro a mi hermano mayor que venía recibirme, lo abrace con  mucha alegría. Pregunte por mis padres y me dijo que me estaban esperando con ansia en la casa.
Me pregunto cómo me iba en la ciudad  y le mencione que muy bien. Aun me costaba adaptarme al ritmo acelerado de las grandes ciudades…
Luego la pegunta de siempre: ¿Algún enamorado o pretendiente del que debamos saber?
Le dije de forma juguetona: ¿Ya vamos a empezar?
¿Eso es un sí? Respondió mi hermano.
Le indique que tenía varios pretendientes y amigos pero ninguna relación formal.
Aunque había conocido a alguien que…
En ese momento llego el taxi y nos montamos.
Nos quedamos en silencio un rato y volvieron a mi mente los fabulosos momentos que pase en el tren con tan agradable hombre que en mis más profundas entrañas deseaba volver a ver.
Recordé todo lo que hablamos, sus ademanes, sus gestos su nerviosismo al hablar conmigo y como lo reflejaba en agarrarse las manos y apretarlas continuamente, recordé palmo a palmo su forma de vestir de buen gusto y formal, ese perfume discreto que usaba que aun sentía en mi cara que dejo cuando me abrazo…
Mi hermano noto mi mirada perdida y dijo: Hum…
¡Ese conocido del que me ibas a contar como que te impresiono!  y soltó la risa…
Yo disimule y le indique que estaba pensando otra cosa.
Pero si mi hermano hubiese tenido la capacidad de leer mi mente se daría cuenta de que esos ojos color ámbar que conocí en ese tren, tenían el poder de desarmarme y que cuando me miraban fijamente me hacían sentir como si tuviese fuego en las venas…
Y que solo la presencia de él podía apaciguar…

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