Romance
en el tren.
Capitulo
XXII
Historias
paralelas
Ella
… Nos
paramos muy temprano. El día paso volando, nos habíamos dedicado desde bien
temprano a colaborar con mi mama a los quehaceres de la casa, ya que hoy era la
fiesta en la mansión de los delfines y queríamos en la tarde concentrarnos en
el arreglarnos para la fiesta.
Nunca
falta a última hora una prenda extraviada, una zapatilla rota, el maquillaje
extraviado o una rotura en la ropa. Así que queríamos prever esas situaciones.
En un
momento que quede sola en mi habitación y me contemple en el espejo ya lista
para dirigirnos a la fiesta, me invadió la melancolía. No había sabido más de
mi compañero del tren. Solo la carta que recibí hacia unos días atrás era la
única señal de su existencia en este vasto universo.
Me pregunte
de el porqué no me había llamado…
Luego,
después de pensarlo un poco baje las escaleras ya lista para irme a la fiesta y
tome el teléfono y marque el número del hotel donde me estaba alojado. Luego de
un rato me atendió una voz masculina identificándose como atención al cliente
del hotel. Pregunte de inmediato por el Sr XXXXXX. Después de unos breves
minutos la voz detrás del teléfono me indico que El Sr XXXXXX había cancelado
su reservación hacia unos días y se había marchado. Pregunte si había dejado
algún mensaje o algún numero de contacto y me respondió que no. Colgué con un
pequeño nudo en la garganta, respire hondo al notar los pasos de alguien que se
acercaba y me dije mentalmente: Tal vez solo fue un sueño y nada mas…
Al
voltear, era mi madre que venía radiante en su vestido de noche. Al verme noto
algo en mi rostro me pregunto:
¿Te
pasa algo hija?
Yo le
respondí tratando de disimular al máximo que estaba bien, no me pasaba nada y
fingí una gran sonrisa.
Ella
acerco sus manos a mi rostro y me apretó los cachetes y dijo: te falta color,
estas muy pálida…
Yo me
dije a mis adentros: al que le falta color ahora es a mi corazón.
En ese
momento bajo mi amiga, mi papa y mis hermanos ya listos para la fiesta. Todos
se veían elegantes.
Mi
padre me dijo: Mi niña te vez hermosa, serás el centro de la atención.
Yo lo
abrace y le dije gracias papa.
A los
pocos momentos se escucho la corneta de la limusina que nos vino a buscar…
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El...
…Luego
del encuentro con la hermana de la dueña de la casa, mi editor y yo decidimos
retirarnos a nuestros cuartos y descansar un rato. Sin darnos cuenta había
pasado ya la hora del almuerzo y como habíamos desayunado tarde, la cena fue
más temprano de lo acostumbrado. El mayordomo como siempre nos fue a buscar a
nuestras habitaciones. Pero esta vez nos dio la opción de comer en nuestros
cuartos o comer solos en el comedor ya que el señor, la señora, su hermana y el
joven de la casa estaban indispuestos a acompañarnos por los arreglos de la
fiesta del día de mañana. Mi editor y yo decidimos comer solos en el comedor
pero nos gustaría si no era mucho pedir que la comida fuese algo ligera.
El
mayordomo nos observo y asintió con la cabeza y nos indico que nos buscaría en
media hora.
Esperamos
media hora, apostando entres los dos si en verdad sería tan puntual, y en
efecto, el mayordomo doblo la esquina del pasillo a los 28 minutos y llego a
nuestras puertas a los 29 minutos con 35 segundos. Nos dimos cuenta del tiempo
porque nosotros estábamos en el otro extremo del pasillo.
El
hombre se nos acerco y le pregunte:
¿Es
usted ingles?
El
respondió que si mis señores. Y mientras nos hacía señas de que lo siguiéramos
nos dijo que venía de una familia de de mayordomos que siempre le habían
servido familias de origen ingles.
Me
pareció interesante y saque mi cuaderno de notas y registre la anécdota.
Legamos
al comedor y menos mal que solicitamos una comida ligera…
Habia
una bandeja de panes y quesos. Además, también había sueros y algunos tipos de
mantequilla. Leche, café y una bandeja de frutas. Mi editor me dijo en voz
baja:
No sé,
pero tengo la impresión de que nos están engordando para sacrificarnos en la
fiesta mañana. Anótalo en tu librito por si acaso…
Lo
mire con risa disimulada. Y nos sentamos a comer nuestra cena ligera…
Comimos
un rato en silencio y nos retiramos a nuestros aposentos, la noche paso muy
rápido. Es uno de esos sueños en el que te acuestas cierras los ojos y los
abres creyendo que te acabas de acostar y resulta ser que ya amaneció. Cuando
el mayordomo apareció decidimos pedir el desayuno a nuestras habitaciones así
la comida seria menor y no sentiríamos la obligación de comer demás por quedar
bien con los demás comensales.
Después
del desayuno me puse a revisar el traje que me pondría en la fiesta del día de
hoy, realmente no estaba preparado para una fiesta de gala y creo que mi editor
tampoco estaría preparado. Pero nada podía superar el smoking negro con su
corbatín de nudo y un sobretodo y eralo común que se pusiera un hombre
refinado.
Lo
saque de mi maleta, lo sacudí, revise y estaba en optima condiciones para ser
usado. Y aun me quedaba a pesar del tiempo que tenia que no me lo colocaba.
Limpie
mis zapatos y me fui al cuarto de mi editor para ver que estaba haciendo. Pues,
el hombre no estaba. Me extraño que se aventurara a caminar por la mansión a
solas. Cuando me dirigí al salón principal lo vi llamando por teléfono. Me
acerque y lo escuche hablando con el jefe de la editorial indicándole que el
libro sería entregado a la fecha acordada. El editor me vio y se despidió
de nuestro jefe y me dijo:
Tenemos
dos semanas y media para entregar el libro o sino solo conseguiremos trabajo
vendiendo periódicos en la gran avenida. Yo le dije:
Bueno,
Yo comprare al mayor y tú te encargaras de venderlo al público. Reímos a
carcajadas. Luego agregue: Tranquilo mi amigo; terminaremos el libro a tiempo.
Me
paso por la mente llamar a la casa de mi amada ojos esmeraldas. Con todos estos
acontecimientos que han pasado tan rápido ni siquiera he tenido tiempo de salir
de esta mansión a buscarla.
Al
coger el auricular y empezar a marcar los números se nos acerco el mayordomo a
invitarnos a almorzar.
Yo
exclame:
¡Aquí
si se come!
El
mayordomo nos respondió:
Solo a
las horas que toca mi señor.
Vi mi
reloj y era las 11 y 50 de la mañana.
Pensé
por un momento pedir la comida para la habitación pero hubiese sido una
desconsideración hacia la familia anfitriona el no comer con ellos. Así que colgué
y nos dirigimos hacia el comedor, ya nos habíamos aprendido el camino.
Al
entrar estaba la mesa repleta de comida como siempre y estaban todos los
miembros de la familia, incluyendo a la hermana de la dueña de la mansión.
Nos
dieron la bienvenida y empezamos a comer.
Al
rato la señora dirigiéndose a mi dijo:
Ya
supe que conocieron a mi hermana, ella lee mucho. No el mismo estilo que yo,
pero si es muy buena lectora de otros géneros.
Su
hermana esbozo una sonrisa casi cinica.
Yo
respondí: Si mi señora, tuvimos el placer de conocer a su hermana y le recuerdo
el ofrecimiento de que cuando quiera que le firme un libro como recuerdo estaré
a su completa orden.
La
señora de la casa voltio hacia su hermana y con expresión muy risueña le dijo:
aprovecha hermanita , no todos los días tenemos un escritor que te ofrezca
firmarte un libro.
Todos
rieron menos ella. Solo su silencio fue su respuesta.
Comimos
de nuevo en silencio y la señora pregunto:
¿Cómo
se preparan para la fiesta de esta noche?
Mi
editor respondió:
¡Con
ansias! Queremos ver como celebran sus fiestas aquí en esta mansión!
¡Es
más hasta podría servirnos para el nuevo libro que estamos haciendo!
Ella
respondió:
¿En
serio?
¡Qué
honor tan grande!
Su
hermana interrumpió con un gesto de fastido:
¡Por
favor hermana! Son solo novelas rosa… ni que fuesen la gran cosa.
Yo iba
a decir algo, pero su hermana dijo:
Pues
hermanita serán rosas y todo eso, pero leer sobre lo romántico de la vida,
sobre el amor, la conquista, la lucha por el ser que se ama, creo que no existe
mejor lectura que alimente al corazón que la de nuestro querido escritor
presente hoy aquí.
Y es más,
yo creo que tu deberías ser la pareja del baile de esta noche de nuestro amigo
el escritor.
Cuando
ella iba a protestar. Todos los de la mesa dijeron si, se verían muy bien como
pareja de baile. Di que si cuñada. Di que si tia. Ella no tubo mas remedio que
no decir ni una palabra…
Yo me
quede en silencio y pensé: mmm no me agrada la idea…
Luego
siguieron bromeando un rato y después de almorzar la señora de la casa se me
acerco y me dijo: disculpe a mi hermana aparenta ser brusca pero la han
lastimado bastante y eso le formo ese carácter que hasta a mi a veces me saca
de quicio. Espero que usted no tenga problema en ser la pareja de baile de ella
esta noche.
Le
respondí: No hay ningún problema, con gusto seré la pareja de baile de su
hermana. Y comprendo su situación, no es fácil confiar cuando te han roto el
corazón.
La
señora me agradeció sujetando mis manos con las suyas y se excuso para terminar
los arreglos de la fiesta. Su hermana que aun seguía en la mesa se levanto y se
retiro no sin antes voltearme los ojos con cierto desdén y molestia.
Cuando
nos retirábamos sentí cierta culpa ya que sentía que le estaba siendo infiel a
mi bella de ojos esmeralda. Pero en ese momento mi editor me coloco la mano en
el hombro y me dijo:
¡Estos
son los momentos que desearía ser yo el escritor!
Solo
me rei en expectativa de la fiesta de esta noche…