En
el Tren…
Capítulo VI
Capítulo VI
La
Carta
El
resto del viaje fue tedioso, parecía interminable y no hallaba forma de
mantenerme ocupado en otra cosa para pasar el tiempo.
¿Les
ha pasado que cuando están deseando que pase más rápido el tiempo más largo se
hace?
A cada
rato observaba mi reloj, y quería llegar rápido a la estación para llamar al número
telefónico que me habían dejado en la nota, me sentía ansioso, impaciente y malhumorado.
Pero de vez en cuando el recuerdo de esa hermosa mujer me llegaba como bálsamo para
mi alma,..
Un bálsamo
que me relajaba y me hacían esbozar una sonrisa…
Saque
de mi maletín uno de los tantos libros que tenía y trate de leerlos pero no podía, estaba
bloqueado. Desistí luego de varios intentos y entonces saque mi libreta y me
puse a tratar de escribir algo. Tal vez un nuevo libro. Pero no me llegaba la inspiración,
sencillamente estaba pendiente del reloj y del silbato del tren que indicaba
que ya estábamos llegando a la estación.
Saque
la nota de la bella joven y la leí varias veces. La leía y la volvía a leer…
Confieso
que leer la nota era como si me estuviese tomando una bebida relajante por no
decir una droga porque después de leerla me sentía como en el cielo.
No sé
cuándo me volví a dormir, pero me desperté de forma brusca con el aviso del
guardia de tren de que habíamos llegado. Había quedado tan profundamente
dormido soñando con ella que no había escuchado siquiera el estruendoso silbato
y no sentí siquiera el frenado brusco y el temblor indistinguible del tren al
ir deteniendose.
Agarre
mis maletas y mi abrigo y me dirigí a la salida que extrañamente estaba
despejada. Resultaba ser que yo era uno de los pocos que se habían quedado de
ultimo en el tren y el aviso del guardia era el tercero antes de seguir su ruta.
¡Menos
mal que desperté!
Ya
que se sabía de casos de pasajeros que se quedaron profundamente dormidos y habían
terminado a miles de kilómetros lejos de
su destino…
Baje
al andén y me dirigí a donde estaban los teléfonos.
Tenía
que hacer varias llamadas. Una de ellas era para avisar mi llegada con bien a
mis amigos y familiares. Otra llamada era para mi editor notificándole que ya
estaba en el lugar convenido. Otra era para verificar mi reservación en el
hotel. Y la llamada más importante era para la bella Joven que me acompaño física
y en pensamientos por todo el trayecto.
Pensé
que sería fácil hablar por teléfono, pero cuando me dirigía a hacerlo me di cuenta
que las filas para llamar eran interminables, era como si todos los pasajeros
del tren estuviesen llamando. No me quedo más remedio que esperar y esperar en
una interminable fila.
De a
ratos podía sentarme y descansar un rato. Ahí se me ocurrió una idea para comunicarme
con la razón de mis suspiros. Pensé: Hace como seis horas que la deje en esa estación,
en estos momentos estaría de seguro compartiendo con familiares y amigos o
simplemente descansando de tan largo viaje. Creo que una llamada en estos
momentos no sería apropiada. ¡Y que pudiese pensar de mí!
Que soy un desesperado y necesitado de amor…
Mejor
le escribo una carta con un pequeño poema, le debe llegar mañana en la tarde si
aprovecho y se la envió desde aquí mismo en la estación.
Empecé
a escribir:
Apreciada
Srta., me es un placer escribirle esta breve nota a usted para informarle que llegue bien a mi
destino y que el viaje después de su ausencia se convirtió en martirio para mí
por el hecho de no tenerla en mi cubículo y seguir disfrutando de su
inteligente conversación, su bella cara y sus hermosos ojos esmeralda.
En su
ausencia me inspire y le escribí esto:
Tengo
un mundo mío de grandes desafíos. Siempre evolucionando. Pareciera extraño,
pero es inmensamente humano. A donde hay paz
y de vez en cuando sobresaltos. Es extraño lo sé, pero es mío. Pareciera
complicado. Quizás hasta difícil de explorarlo y hasta difícil de vivir. Está lleno de fracasos y
triunfos. Pecados y virtudes… No es perfecto, algunas zonas se ven desbastadas,
otras se ven misteriosas, pero le puedo asegurar que si ves más allá y te
aventuras a entrar encontrarás muchas sorpresas…
Debajo
de cada piedra, en cada árbol o sendero, hasta en las zonas donde no hay nada
veras la vida renaciendo con pequeñas plantas abriéndose paso hacia la vida…
encontraras debajo de esos grandes y añejos arboles hermosos florales que
simplemente con su bella y humilde presencia te animaras a tomar una… hay zonas
altas, muy frías, pero hay cuevas y refugios muy cálidos, donde se reúnen los
sentimientos a conversar, a veces hablan cosas locas y sin sentido, y hasta
pelean…pero la mayoría de las veces están de acuerdo y solo comparten en
silencio… pero es un silencio cálido…agradable…
ahí la están esperando…
Yo
estoy esperándote desde mi risco, y aunque vislumbre muy poco de tu mundo, me
pareció muy hermoso por cierto y aunque
me has confiado que algunas cosas no te gustan de él, como por ejemplo
tu piel que consideras que no es
perfecta como quisieras. Pero para este humilde admirador desde cerca y desde
lejos pareciera piel de ángeles, y en donde cada pequeño lunar parecieran
hermosas uvas en un vinar floreado… faltaría tiempo para describir las cosas
que he visto de tu mundo en tan poco tiempo, pero en resumen son muy hermosas…
Sigo de desde mi risco esperando y recordando tu mundo y esperando que las
nubes me dejen observarlo otra vez…
Quien
la quiere:
XXXXX
PD: LA
BUSCARE PRONTO.
Coloque
mi dirección de donde estaría alojado tentando al destino.
Tal
vez ella me quiera escribir, pensé ilusionado...
Termine
mi carta fui a buscar el sobre, lo lleve a la oficina de correos y con grandes
nervios envie la carta.
Me sentía
como un niño por la emoción que embargaba mi pecho.
Al rato
volví a poner los pies en el suelo y cuando regrese a la fila ya había perdido
mi turno y tenía como 15 personas por delante, otra vez…
Suspire
pero no de la emoción y me consolé a mí mismo diciéndome:
¡Todo
sea por el Amor!
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