lunes, 14 de enero de 2019

Romance en el tren. Capítulo VI. La Carta


En el Tren…

Capítulo VI

La Carta

El resto del viaje fue tedioso, parecía interminable y no hallaba forma de mantenerme ocupado en otra cosa para pasar el tiempo.
¿Les ha pasado que cuando están deseando que pase más rápido el tiempo más largo se hace?
A cada rato observaba mi reloj, y quería llegar rápido a la estación para llamar al número telefónico que me habían dejado en la nota, me sentía ansioso, impaciente y malhumorado. Pero de vez en cuando el recuerdo de esa hermosa mujer me llegaba como bálsamo para mi alma,..

Un bálsamo que  me relajaba y me hacían esbozar una sonrisa…

Saque de mi maletín uno de los tantos libros que tenía  y trate de leerlos pero no podía, estaba bloqueado. Desistí luego de varios intentos y entonces saque mi libreta y me puse a tratar de escribir algo. Tal vez un nuevo libro. Pero no me llegaba la inspiración, sencillamente estaba pendiente del reloj y del silbato del tren que indicaba que ya estábamos llegando a la estación.
Saque la nota de la bella joven y la leí varias veces. La leía y la volvía a leer…

Confieso que leer la nota era como si me estuviese tomando una bebida relajante por no decir una droga porque después de leerla me sentía como en el cielo.

No sé cuándo me volví a dormir, pero me desperté de forma brusca con el aviso del guardia de tren de que habíamos llegado. Había quedado tan profundamente dormido soñando con ella que no había escuchado siquiera el estruendoso silbato y no sentí siquiera el frenado brusco y el temblor indistinguible del tren al ir deteniendose.
Agarre mis maletas y mi abrigo y me dirigí a la salida que extrañamente estaba despejada. Resultaba ser que yo era uno de los pocos que se habían quedado de ultimo en el tren y el aviso del guardia era el tercero antes de seguir su ruta.

¡Menos mal que desperté!

Ya que se sabía de casos de pasajeros que se quedaron profundamente dormidos y habían  terminado a miles de kilómetros lejos de su destino…

Baje al andén y me dirigí a donde estaban los teléfonos.

Tenía que hacer varias llamadas. Una de ellas era para avisar mi llegada con bien a mis amigos y familiares. Otra llamada era para mi editor notificándole que ya estaba en el lugar convenido. Otra era para verificar mi reservación en el hotel. Y la llamada más importante era para la bella Joven que me acompaño física y en pensamientos por todo el trayecto.
Pensé que sería fácil hablar por teléfono, pero cuando me dirigía a hacerlo me di cuenta que las filas para llamar eran interminables, era como si todos los pasajeros del tren estuviesen llamando. No me quedo más remedio que esperar y esperar en una interminable fila.
De a ratos podía sentarme y descansar un rato. Ahí se me ocurrió una idea para comunicarme con la razón de mis suspiros. Pensé: Hace como seis horas que la deje en esa estación, en estos momentos estaría de seguro compartiendo con familiares y amigos o simplemente descansando de tan largo viaje. Creo que una llamada en estos momentos no sería apropiada. ¡Y que pudiese pensar de mí!

Que soy un desesperado y necesitado de amor…

Mejor le escribo una carta con un pequeño poema, le debe llegar mañana en la tarde si aprovecho y se la envió desde aquí mismo en la estación.

Empecé a escribir:

Apreciada Srta., me es un placer escribirle esta breve nota  a usted para informarle que llegue bien a mi destino y que el viaje después de su ausencia se convirtió en martirio para mí por el hecho de no tenerla en mi cubículo y seguir disfrutando de su inteligente conversación, su bella cara y sus hermosos ojos esmeralda.
En su ausencia me inspire y le escribí esto:
Tengo un mundo mío de grandes desafíos. Siempre evolucionando. Pareciera extraño, pero es inmensamente humano. A donde hay paz  y de vez en cuando sobresaltos. Es extraño lo sé, pero es mío. Pareciera complicado. Quizás hasta difícil de explorarlo y hasta  difícil de vivir. Está lleno de fracasos y triunfos. Pecados y virtudes… No es perfecto, algunas zonas se ven desbastadas, otras se ven misteriosas, pero le puedo asegurar que si ves más allá y te aventuras a entrar encontrarás muchas sorpresas…
Debajo de cada piedra, en cada árbol o sendero, hasta en las zonas donde no hay nada veras la vida renaciendo con pequeñas plantas abriéndose paso hacia la vida… encontraras debajo de esos grandes y añejos arboles hermosos florales que simplemente con su bella y humilde presencia te animaras a tomar una… hay zonas altas, muy frías, pero hay cuevas y refugios muy cálidos, donde se reúnen los sentimientos a conversar, a veces hablan cosas locas y sin sentido, y hasta pelean…pero la mayoría de las veces están de acuerdo y solo comparten en silencio… pero es un silencio cálido…agradable…  ahí la están esperando…
Yo estoy esperándote desde mi risco, y aunque vislumbre muy poco de tu mundo, me pareció muy hermoso por cierto y aunque  me has confiado que algunas cosas no te gustan de él, como por ejemplo tu piel que consideras  que no es perfecta como quisieras. Pero para este humilde admirador desde cerca y desde lejos pareciera piel de ángeles, y en donde cada pequeño lunar parecieran hermosas uvas en un vinar floreado… faltaría tiempo para describir las cosas que he visto de tu mundo en tan poco tiempo, pero en resumen son muy hermosas… Sigo de desde mi risco esperando y recordando tu mundo y esperando que las nubes me dejen observarlo otra vez…

Quien la quiere:
XXXXX
PD: LA BUSCARE PRONTO.

Coloque mi dirección de donde estaría alojado tentando al destino.

Tal vez ella me quiera escribir, pensé ilusionado...

Termine mi carta fui a buscar el sobre, lo lleve a la oficina de correos y con grandes nervios envie la carta.
Me sentía como un niño por la emoción que embargaba mi pecho.
Al rato volví a poner los pies en el suelo y cuando regrese a la fila ya había perdido mi turno y tenía como 15 personas por delante, otra vez…
Suspire pero no de la emoción y me consolé a mí mismo diciéndome:
¡Todo sea por el Amor!



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