viernes, 8 de diciembre de 2023

Romance en el tren. Capitulo 25

Romance en el tren.

Capitulo 25

Preguntas y baile

Pasado el momento de la llegada de nuestros anfitriones y vuelto a escucharse en el ambiente la música clásica. Quise proveche para escabullirme por una puerta hacia uno de los jardines que para sorpresa mía estaba flanqueado por un media pared dividida por pequeñas columnas que llegaban un poco más arriba de la cintura y que al arrellanarse  a ellas uno descubría que no era un simple lugar.

Pues resultaba ser que estaba al borde de un gran caída de miles de metros en donde a uno se le perdía la mirada en ese vasto territorio que se extendía en la lejanía. A la derecha se podía observar una gran caída de agua de el risco se perdía en las alturas y como era de noche no percibía a donde llegaba. A mi izquierda se observaba la ruta del rió que se formaba por la caída de agua y la misma se perdía en el bosque y la oscuridad.

En ese lugar soplaba un viento helado.

Por breves instantes me llego a la mente los sucesos que hicieron que estuviese en ese lugar.

La exigencia de hacer el libro que hizo que viajara. El encuentro con esa bella joven del tren que hizo que nos devolviéramos a este pueblo y la pelea en la que nos envolvimos mi editor y yo por proteger a nuestros anfitriones.

Ya habían pasado varios días y aun no había podido ir al pueblo y contactarme con la bella joven. Había tratado de comunicarme con ella y no lo había logrado.

Al parecer el motivo principal de estar aquí no se había logrado. ¿Sera que debo olvidarme de ella y disfrutar el momento? ¿El hecho de que no me hubiese podido comunicar con ella no era en si una señal de que dejara esto así?

¿Estaré aferrándome a una felicidad ilusoria? Porque a decir verdad cuanto duramos conversando en el tren. ¿Dos horas? ¿Tres, cuatro horas?

Además ella es muy joven y hermosa. ¿Se adaptaría a mí formar de ser? ¿Me adaptaría yo a ella?

Si nos encontrábamos y lográramos algo. De verdad ¿Estaría pensando más en mi felicidad que en la de ella?

Decidí parar y con severidad y mi voz interior me reprocho:

¡Ya¡ pareces un personaje trágico de tus novelas.

Respire hondo. Y volví a la realidad. A la zona de control y concentración que siempre me había guiado en la vida.

Pero en esta conversación conmigo mismo mi mente analítica hizo surgir una pregunta que como buen escritor e investigador me genero mucha suspicacia y no tenía nada que ver con la bella joven. Tenía que ver con nuestros anfitriones.

¿Qué hacían una familia tan poderosa y adinerada sola en un vagón del tren en una madrugada sin ningún tipo de escolta?

Me iba a poner a pensar en ello cuando la voz de dos jóvenes interrumpió mi conversación interna.

Era el hijo de nuestros anfitriones con otro joven que por suporte se veía también que era de clase alta.

Míster, lo estaba buscando. Exclamo el joven.

Necesitamos su ayuda.

¿Recuerda que usted se comprometió a darnos algunos consejos sobre cómo agradar y enamorar a una señorita que me gusta mucho?

Y si no es mucho pedir ella vendrá acompañada de una amiga y mi querido amigo aquí presente también está interesado en escuchar sus consejos.

Sonreía a mis adentros. Se veían buenos muchachos aunque un poco tímidos y falta de experiencia en la vida. Pero no sería extraño los hijos de este tipo de familia son criados sin relacionarse mucho con las personas

Les dije: Por supuesto.

Primero. Sean amables pero no demasiado formales que rayen en lo incomodo.

Traten de ser naturales. Las mujeres se dan cuenta de los actos ensayados.

Sean atentos pero no pegostosos. Quiero decir que no necesitan estar encima de ellas todo el tiempo. Denle su espacio.

Traten de ser agradables e impredecibles hagan que se diviertan que se sientan alegres.

No vayan a decirle de que la aman y que se quieren casar con ellas. Una mujer que estas cortejando por primera vez escucha eso la espantara.

Tuve que disimular mi risa cuando uno de los jóvenes le dio un codazo al otro.

Recuerden que las mujeres son complicadas lo que hoy les gusta mañana puede ser que no.

Uno de los jóvenes me interrumpió y comenzó a escribir una nota de lo que le estaba diciendo.

Iba a decirle algo cuando la puerta del gran salón se abrió. Era el mayordomo que nos estaba buscando.

Señores: los amos le piden que se acerquen a la mesa.

Los jóvenes me dieron un apretón de mano en forma de agradecimiento y les correspondí con una palmada en la espalda mientras le decía a uno de ellos en el oído:

¡Lo harán bien campeón¡

Nos dirigimos hacia las mesas que estaban  en un extremo del salón. Parecía que había llegado a la fiesta más invitados. El mayordomo nos llevo a una mesa arreglada regiamente que sobresalía en lujo de todas las demás y ahí estaban sentados toda la familia principal de la fiesta. Todos muy bien arreglados y acicalados.

El jefe del clan andaba traje de blanco y en su chaqueta abotonada tenia algunas medallas y condecoraciones y por su pecho travesaba una cinta de color que lo atravesaba desde el hombro izquierdo hasta la cintura en su lado derecho.

La señora andaba vestida de blanco con diversos arreglos que la hacían ver más joven y hermosa a pesar de que ya tenía cierta edad.

Me presentaron a otros miembros de la familia que no conocía. Y sin yo decir siquiera una palabra la señora indico que su hermana estaba en el tocador y que pronto volvía y con una señal le indico al mayordomo que nos ubicara en nuestros puestos.

Me sentaron al lado de señora de la casa y dejaron un puesto libre. Imagine que era para su hermana menor. Al lado de su puesto su joven hermano, otro puesto vacio. Su amigo y otro puesto vacio. El resto de la familia en los puestos subsiguientes  y mi amigo el editor termino sentado al lado del amo del clan. La mesa era circular y estaba ubicada de tal manera que pudiese dominar visualmente la mayoría del salón. Incluyendo la gran escalera que serpenteaba hasta las galerías superiores en donde se veían parejas y alguno que otro invitado fumando o con una copa en la mano.

¿Vino o Champagne? Pregunto el mayordomo.

Vino. Indique.

Mi editor que ya estaba en la mesa antes que yo ya había bebido varias copas pero mantenía muy bien la compostura y me indico con una leve seña que todo estaba  bajo control.

El Señor pregunto: ¿qué les parece el ambiente? ¿Están disfrutando?

Conteste: Por supuestos, nos sentimos honrados el poder disfrutar de su hospitalidad.

Mi editor agrego:

Y muy agradecidos a la providencia el habernos conocidos en el momento y lugar apropiado para poder disfrutar de este momento festivo.

Todos los que estaban en la mesa sonrieron. Recordando sin hablar por el desafortunado incidente del tren.

Mi anfitriona me dio una palmada en mi mano y me dijo en voz baja:

¡Ahí viene mi hermana¡

Dirigí instintivamente mi rostro hacia el lugar y no pude evitar sorprenderme por la belleza que emanaba la hermana. Por un momento olvide los desafortunados encuentros y careos que tuve con la joven mujer amargada y odiosa que no escondía su desagrado a mi persona. Un desagrado que no entendía ya que no le había hecho absolutamente nada.

Volviendo a ese espejismo andante. En esos breves momentos trate de disimular que la detallaba a medida que se acercaba.

Cargaba un moño corto con un pequeño sombrero de lado. Tenía puesto un vestido color champagne ceñido que revelaba una hermosa figura. Su escote era corto pero le permitía ver el cuello con una gargantilla color plata brillante. Además tenía dos pendientes del mismo material y color.

En su mano derecha cargaba un abanico blanco.

Con rostro arrogante dirigió su mirada hacia mí y hacia el puesto vacio. Sin mostrar ningún tipo de gesto se acerco y el mayordomo arrimo la silla para que ella se sentara a mi lado.

Buenas noches le salude formalmente y levantándome. Ella dudo pero correspondió extendiendo la mano y se la bese como se hacía en la época. En esos segundos percibí el olor a una mezcla de perfumes que si me olfato no me engañaba era un tipo de perfume manufacturado en Francia. Sin pensarlo exclame. Muy encantador su perfume francés.

Ello no dudo en responder con una sonrisa mordaz:

¿No ha pasado ni un minuto y ya me está olfateando?

Me dejo sin palabras. Pero antes de que recurriera a una respuesta literaria. El amo de la fiesta vino en mi auxilio y dijo:

¡Touche¡

Cuñada déjelo sacar por lo menos su espada para que se pueda defender.

Todos rieron.

Incluso ella. Aunque se esforzó para disimularlo.

El amo exclamo: Bueno Ya estamos todos.

Su hijo le interrumpió:

¡Papa nuestras amigas no han llegado¡

El señor exclamo: ¡Ya llegaran¡

Y tomando su copa hizo una seña al mayordomo y este se dirigió al director de la orquesta y empezaron a tocar un vals.

El amo dijo en voz alta:

¡Ya pueden bailar¡

 Los invitados que estaban en medio del salón hicieron un círculo grande mientras el amo agarro a su esposa por un brazo y ella a su vez extendió su otra mano y agarro a su hermana diciendo:

A bailar jóvenes mirando mi cara risueñamente.

Entendí el mensaje y le extendí educadamente la mano a la joven que la agarro dubitativamente. Observe a mi amigo y me hizo una seña de que no me preocupara por él. Y conociéndolo en cualquier momento lo vería bailando en medio de la pista con alguna mujer hermosa del salón.

Mientras esos pasaban vi a los dos jóvenes dirigirse hacia la salida quizás esperando en la entrada a sus respectivas parejas.

En cuestiones de segundos había como 50 o más parejas bailando en el gran salón. Este tipo de vals se baila como en coreografía. Mientras el círculo sea más grande mas parejas se agregan  al baile formando diversos círculos y se baila de tal manera que cualquiera que esté en las galeras superiores vería varios círculos internos en donde las parejas giran sobre si haciendo varios círculos.

Mi pareja de baile no perdía ningún movimiento del ritmo del vals. Se sujetaba con fuerza a mi mano derecha y por momentos parecía que ella quería llevarme. Aunque no me consideraba un gran bailarín mis noches en la gran ciudad me habían enseñado bastante de cómo moverme con una dama en la pista. De momentos parecía que ella disfrutaba de esa lucha que estábamos teniendo eso sí, sin perder el compas de las notas musicales. Ella no me miraba el rostro ni expresaba ningún tipo de sentimiento en su faz. Yo jugando el mismo juego me mostraba indiferente en el baile, hasta que en cierto momento ella hizo un movimiento que si no hubiese sido por la pericia de los dos hubiésemos caído. Obviamente, lo hizo con toda intensión. Yo sin perder la compostura mientras seguíamos bailando le susurre al oído:

Si quiere, además de escritor soy un buen maestro de baile señorita.

Giro su rostro hacia el mío y con un gesto de seriedad clavo sus hermosos ojos en los míos.

Después de unos segundos sosteniéndonos la mirada volvió a retirar su cara de mi y seguimos bailando mientras las personas nos observaban.

No se si eran ideas mías pero durante todo el baile me sentía observado por varias personas.

Pero a pesar de todo debo confesar que estaba disfrutando el baile…

 

Mientras que las afueras.

La limusina aparcaba suavemente y el chofer nos abrió la puerta. Al bajarnos y dirigirnos hacia el salón observamos a nuestras parejas esperándonos en la puerta.

Nos vimos la cara y suspiramos como diciéndonos:

¡Esperemos que no estén muy intensos¡

Mi hermano aun se acomodaba el chaleco y corbatín. Yo le dije:

Tranquilo estás muy guapo.

Llegamos a la puerta y el hijo del amo pregunto disimulando su molestia el porqué llegábamos tarde.

El chofer respondió y dijo:

Disculpe amo. No fue culpa de ellas. Fue mi culpa. Perdóneme.

Sin responder, se calmo y le dijo: tranquilo no hay problema. Y dirigiéndose a nosotras después de saludar a  mi hermano dijo:

¡Vamos, que el baile ya empezó!

Las dos grandes puertas flanqueadas por los dos delfines esculpidos en mármol se abrieron de par en par mientras nuestras parejas nos llevaban de la mano. Hacia el salón inundado de invitados, música y una luz radiante.

Mi amiga exclamo: ¡Esta precioso el salón!

Pensé a mis adentros está muy bonito tratare de disfrutar la fiesta.

A cierta distancia veía como un círculo de numerosas parejas invitados bailaba un vals…