lunes, 14 de enero de 2019

Romance en el tren Capítulo VII Noche de insomnio


En el Tren...

Capítulo VII

Noche de insomnio.

… 3 de la madrugada, no puedo dormir. Creo que perdí la costumbre de dormir en el cuarto que me vio crecer. O Tal vez fue la cena abundante que preparo mi familia y amigos para recibirme… Me voy a parar, no puedo seguir dando vueltas en esta cama.
Me levanto y con mucha discreción para no despertar a nadie subo la escalinata principal y abro las puertas que llevan a la terraza.
Una brisa cálida me da la bienvenida y me obliga a retroceder un poco. Dirijo mis pasos hacia el borde del balcón y me pongo a observar el cielo estrellado con mis codos colocados en la baranda de concreto y mis  manos sosteniendo mis mejillas mientras mis pensamientos hacen un resumen de lo que ha pasado desde que me subí a aquel tren hasta ahora.
Fue muy lindo lo que paso ahí, pero tal vez eso solo quede ahí, tal vez jamás me vuelva a encontrar con él. Debe conocer muchas mujeres y debe tener muchas amigas hermosas.
Tal vez ni siquiera le preste atención a mi nota…
Hombre es hombre…
Dudo un poco de lo que me estoy diciendo y me digo a mi misma:
Yo he tratado con muchos hombres divorciados, viudos, solteros, hasta aquellos que no le gustan las mujeres y he aprendido a no ser engañada tan fácilmente.
Y aprendí con dolor cuando te engañan y te parten el corazón.
Con él, fue diferente, notaba algo en sus ojos que no había notado en ningún otro hombre, no era belleza ni deseo era otra cosa que no sabría explicar…
Tendré paciencia a ver que sale de esto, si no me llama o trata de comunicarse de alguna forma conmigo entenderé que estaba equivocada con él Pero si responde igual iré con cautela.
De nuevo una brisa fuerte me hizo retroceder un poco…
En ese momento también me vinieron a la mente los hombres de los que me enamore y ni siquiera me vieron….
También recordé aquel que me causo un dolor muy grande y termino casándose con otra…
Le pedí a Dios en ese momento que por favor me ayudara a tomar mejores decisiones con el hombre que se quisiera acercar a mí de nuevo. No quería sentir otra vez ese dolor tan grande como si te partieran el corazón en dos.
En ese momento recordé cuando en la cena mis amigas me preguntaban a cada momento cuando me iba a casar por fin, porque estaba esperando tanto.
Y tanto ellas como mi mama y mis hermanos me volvían a hablar de ese Fulano de tal que venía de buena familia, que su familia estaba “acomodada” que no había mejor prospecto que el…
De verdad reconozco que es un buen prospecto, pero yo me quiero casar con alguien que yo quiera, no que quieran los demás…
Bueno, me acalle las voces internas por momentos y me quede observando de nuevo el cielo estrellado…
Al volverme para entrar vi que venía mama subiendo las escaleras.
Me dijo que había ido al cuarto a ver como estaba durmiendo su hija. Al ir se dio cuenta que no estaba y se imaginó que estaría en la terraza.
Me pregunto:
 ¿No puedes dormir?
No mama, el sueño me abandono hace rato, subí a la terraza a pensar y disfrutar de la noche estrellada de mi pueblo.
Está muy bonita la noche, se ven varias constelaciones, ya hasta he olvidado el nombre de algunas de ellas.
Nos pusimos a tratar de recordarlas.
Luego me pregunto:
Hija cuando te estaba ayudando a desempacar y cogí tu abrigo note que olía a perfume de hombre, un olor muy rico por cierto.
Eso quiere decir que:
O usas perfume de hombre.
Alguien te hecho ese perfume accidentalmente.
O estuviste muy pero muy cerca a de un hombre.Y tú no eres de las que dejan que los hombres se te acerquen demasiado…
¿Viajaste acompañada de alguien?
No creas que no me di cuenta del chocolate que guardaste celosamente en tu cuarto porque también lo vi.
Es más, me vas a dar para probarlo…
Dijo todo esto mientras ella reía como cómplices de una noche de verano.
¿Un novio del que no nos has querido contar?
¿Te acompaño hasta aquí?
¡Mama!  Usted si es curiosa y solté una risa algo tímida.
Fue un amigo que me encontré en el terminal y casualmente se dirigía hacia el norte como a seis horas de aquí.
Ella dijo: ¿y ese amigo tuyo te roció con su perfume accidentalmente?
Ah pues mama… conteste yo.
Volvió a reírse.
Y me dijo:
Yo siempre he confiado en la crianza que te di y a pesar de mis errores de juicio que pude haber tenido en el pasado todos mis consejos han sido porque quiero verte feliz.
Yo siempre he pensado que fulano de tal es muy buen prospecto para ti, se la lleva muy bien con tus hermanos y con tu papa Su mama te aprecia mucho. Su hermana y su esposo son conocidos de la casa
¿No crees que deberías darle una oportunidad?
Me quede en silencio sin responderle. No era que me molestara el consejo de mi mama. Sabía que era con muy buena intención.
Pero en el fondo de mi corazón deseaba y quería que mi pareja fuese elegida por mí, solo por mí.
Pues, ¿No somos seres de elección y tenemos libre albedrío?
¿Qué pasaría si siempre permitiéramos que los demás tomaran las decisiones por nosotros?
Después de unos minutos de silencio. Notando mi madre que el tema se estaba volviendo incómodo,
dijo que era bueno que nos metiéramos en la casa ya que tanta brisa podía enfermarnos…
Me fui a acostar de nuevo pensando: Mama, Clara y directa como siempre…



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