En
el Tren...
Capítulo VII
Noche
de insomnio.
… 3
de la madrugada, no puedo dormir. Creo que perdí la costumbre de dormir en el
cuarto que me vio crecer. O Tal vez fue la cena abundante que preparo mi
familia y amigos para recibirme… Me voy a parar, no puedo seguir dando vueltas
en esta cama.
Me
levanto y con mucha discreción para no despertar a nadie subo la escalinata
principal y abro las puertas que llevan a la terraza.
Una
brisa cálida me da la bienvenida y me obliga a retroceder un poco. Dirijo mis
pasos hacia el borde del balcón y me pongo a observar el cielo estrellado con
mis codos colocados en la baranda de concreto y mis manos sosteniendo mis mejillas mientras mis
pensamientos hacen un resumen de lo que ha pasado desde que me subí a aquel
tren hasta ahora.
Fue
muy lindo lo que paso ahí, pero tal vez eso solo quede ahí, tal vez jamás me
vuelva a encontrar con él. Debe conocer muchas mujeres y debe tener muchas
amigas hermosas.
Tal
vez ni siquiera le preste atención a mi nota…
Hombre
es hombre…
Dudo
un poco de lo que me estoy diciendo y me digo a mi misma:
Yo he
tratado con muchos hombres divorciados, viudos, solteros, hasta aquellos que no
le gustan las mujeres y he aprendido a no ser engañada tan fácilmente.
Y aprendí
con dolor cuando te engañan y te parten el corazón.
Con él,
fue diferente, notaba algo en sus ojos que no había notado en ningún otro
hombre, no era belleza ni deseo era otra cosa que no sabría explicar…
Tendré
paciencia a ver que sale de esto, si no me llama o trata de comunicarse de
alguna forma conmigo entenderé que estaba equivocada con él Pero si responde
igual iré con cautela.
De nuevo
una brisa fuerte me hizo retroceder un poco…
En ese
momento también me vinieron a la mente los hombres de los que me enamore y ni
siquiera me vieron….
También
recordé aquel que me causo un dolor muy grande y termino casándose con otra…
Le pedí
a Dios en ese momento que por favor me ayudara a tomar mejores decisiones con
el hombre que se quisiera acercar a mí de nuevo. No quería sentir otra vez ese
dolor tan grande como si te partieran el corazón en dos.
En ese
momento recordé cuando en la cena mis amigas me preguntaban a cada momento
cuando me iba a casar por fin, porque estaba esperando tanto.
Y
tanto ellas como mi mama y mis hermanos me volvían a hablar de ese Fulano de
tal que venía de buena familia, que su familia estaba “acomodada” que no había
mejor prospecto que el…
De
verdad reconozco que es un buen prospecto, pero yo me quiero casar con alguien que yo
quiera, no que quieran los demás…
Bueno,
me acalle las voces internas por momentos y me quede observando de nuevo el
cielo estrellado…
Al volverme
para entrar vi que venía mama subiendo las escaleras.
Me
dijo que había ido al cuarto a ver como estaba durmiendo su hija. Al ir se dio
cuenta que no estaba y se imaginó que estaría en la terraza.
Me
pregunto:
¿No puedes dormir?
No
mama, el sueño me abandono hace rato, subí a la terraza a pensar y disfrutar de
la noche estrellada de mi pueblo.
Está
muy bonita la noche, se ven varias constelaciones, ya hasta he olvidado el
nombre de algunas de ellas.
Nos
pusimos a tratar de recordarlas.
Luego
me pregunto:
Hija
cuando te estaba ayudando a desempacar y cogí tu abrigo note que olía a perfume
de hombre, un olor muy rico por cierto.
Eso
quiere decir que:
O usas
perfume de hombre.
Alguien
te hecho ese perfume accidentalmente.
O
estuviste muy pero muy cerca a de un hombre.Y tú no eres de las que dejan que
los hombres se te acerquen demasiado…
¿Viajaste
acompañada de alguien?
No creas
que no me di cuenta del chocolate que guardaste celosamente en tu cuarto porque
también lo vi.
Es
más, me vas a dar para probarlo…
Dijo
todo esto mientras ella reía como cómplices de una noche de verano.
¿Un novio
del que no nos has querido contar?
¿Te
acompaño hasta aquí?
¡Mama!
Usted si es curiosa y solté una risa algo
tímida.
Fue
un amigo que me encontré en el terminal y casualmente se dirigía hacia el norte
como a seis horas de aquí.
Ella
dijo: ¿y ese amigo tuyo te roció con su perfume accidentalmente?
Ah pues
mama… conteste yo.
Volvió
a reírse.
Y me
dijo:
Yo siempre
he confiado en la crianza que te di y a pesar de mis errores de juicio que pude
haber tenido en el pasado todos mis consejos han sido porque quiero verte
feliz.
Yo
siempre he pensado que fulano de tal es muy buen prospecto para ti, se la lleva
muy bien con tus hermanos y con tu papa Su mama te aprecia mucho. Su hermana y su esposo son conocidos de la casa
¿No
crees que deberías darle una oportunidad?
Me
quede en silencio sin responderle. No era que me molestara el consejo de mi
mama. Sabía que era con muy buena intención.
Pero
en el fondo de mi corazón deseaba y quería que mi pareja fuese elegida por mí,
solo por mí.
Pues,
¿No somos seres de elección y tenemos
libre albedrío?
¿Qué
pasaría si siempre permitiéramos que los demás tomaran las decisiones por
nosotros?
Después
de unos minutos de silencio. Notando mi madre que el tema se estaba volviendo incómodo,
dijo
que era bueno que nos metiéramos en la casa ya que tanta brisa podía enfermarnos…
Me fui
a acostar de nuevo pensando: Mama, Clara y directa como siempre…
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